La primavera y los cerezos en Neruda

             El tema del amor erótico permea la obra de Neruda de tal modo que es inconcebible para un lector cualquiera pasar por alto las imágenes que usa para referirse a aquél, para recrearlo, para violentarlo. Este poema, en particular, se riega con el agua del campo, de lo silvestre, se solaza bucólico en los cielos estrellados, en el sol cuyo calor todo lo abarca, todo lo fecunda, y transmite de manera sensual, tanto material como espiritual, la manera en que el amor romántico se apodera del alma del amante-poeta; pero que también se estanca, se detiene y avanza a empellones por entre los resquicios del lado oscuro del amor hasta penetrar en lo tormentoso, en la violencia que le es intrínseca a éste. A pesar de tocar uno de los temas más trillados de la literatura, Neruda sabe utilizar los recursos estilísticos que tiene a la mano para recrear el mundo onírico de los amantes, desde la perspectiva de uno de ellos, y convidarnos al banquete de los sentidos; estas razones bastarán para convencernos de lo vital que es estudiarlo. Comencemos, pues, identificando la índole de las imágenes de que hace uso el poeta.

Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

La amada es juguetona, pero sus juguetes no son, por supuesto, infantiles. Está situada desde un principio en su carácter idealizado, celestial: ella juega con la mismísima “luz del universo”. Como el dios cristiano, la amada también es omnipresente: el amante la ve en “la flor” y en “el agua”, como de visita, “sutil”. Él aprieta su “blanca cabecita”, con ternura, pero sin ocultar su espíritu dominante; él la posee como a un “racimo” entre sus manos protectoras.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.

Otra vez, el amante percibe a su amada como sólo suya; cuando dice “desde que yo te amo” parece decir “desde que eres mía”. En su imaginación, ella ha existido a partir de que él la ama. Por otra parte, nótese el efecto visual que el color amarillo de las guirnaldas tiene con relación al cielo estrellado, y el humo con que forman su nombre las letras. La atmósfera se mantiene en un estado extático, pero ahora cobra también un tinte nostálgico: el de un “recuerdo”.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

“De pronto”, indica por razones obvias, un cambio, una transformación. Esta ocurre sobre todo en el alma del amante-poeta. Los vientos amenazan con sus aullidos la algarabía y las ensoñaciones propias del amor romántico. No se puede saber con certeza cuál es el significado más plausible que estas imágenes albergan. El texto no lo dice. Puede ser que el poeta haya querido transmitir la idea de los celos, la imposibilidad de realizar el amor, el sentimiento de aprehensión, o alguna otra emoción o situación contrastante con la felicidad y la armonía precedentes, o quizá todas juntas. Lo más lógico es, sin embargo, que el poeta haya buscado a propósito este efecto de ambigüedad, o la suma de todas las posibilidades, a fin de crear una zona de indeterminación, dentro de la cual caben todos los temores que los  dos enamorados —éstos como modelos referenciales de otros— sean 8989 experimentar.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

El poeta reconoce la ineficacia de sus esfuerzos; parafraseando al congregador del Eclesiastés bíblico: la vanidad consiste en un esforzarse tras el viento. Para el poeta, éste es el que viene a desbaratarlo todo, aun al amor, el cual, como “barcas que anoche amarraron al cielo”, ha requerido muchos esfuerzos a fin de asegurarlo.

Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Se presenta a la amada, ya vimos arriba, como un ser más poderoso que el poeta, como un ser de la divinidad. Aquí se confirma por lo menos la fortaleza de su carácter: ante el viento sombrío, que todo lo confunde, ella ‘no huye’. “Como si tuvieras miedo”, le pide el poeta que se acurruque en él. Pero ella carece de él; su ser también está hecho de sombra, de ambigüedad, de tenebrosidad, o de inquieta duda, que alguna vez se coló por entre los haces de su mirada.

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

El oscuro rapto de la contemplación ha cesado. El foco se vuelve hacia ella. Y con ella se revitalizan las alusiones al campo, a lo silvestre, la luz se torna cálida y el olfato se aguza al tierno contacto de los cuerpos extasiados. “Madreselvas” que le trae su “pequeña”, de “senos perfumados”, las “mariposas”, la “boca de ciruela” y una mordida… Al parecer, la tormenta se alejó de pura “tristeza”, pues no consiguió matar al amor, sino sólo acribillar a unas cuantas “mariposas”.

Cuánto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

En estos versos, el amante-poeta nos desvela una cara del misterio de su amor aprehensivo, total, hacia ella: la soledad. La amada lo ha rescatado de la soledad, y al hacerlo, ha debido pasar dolores, sufrimiento. Él es dificil y lo sabe, pero el sufrimiento de ambos no ha sido en vano; ella ha debido soportar su “alma sola y salvaje”, él, la “sombra extraña”, la divina duda, el poder que sobre el viento tiene ella. Pero los crepúsculos se han ‘destorcido’ sobre sus cabezas; el sol, lucero físico o figurativo, ha ardido tantas veces… ¡Y ellos han sido testigos oculares del milagro! A pesar de todo, nada ha sido en vano.

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Palabras que llueven acariciando, “cuerpo de nácar soleado”, las imágenes se ensartan en metáforas que comunican, al modo de ser romántico, y también idealista, la natural forma del amor. Ella es la dueña por derecho de todo y, como tal, el amante sólo acierta a rendirle homenaje con el fruto de la tierra, de sus reinos, como a los dioses; sin embargo, no como a Ceres, diosa griega de la agricultura, para quien el culto de su persona prohibía las flores, sino como a una Afrodita, cuya devoción se nutría ya del fruto del campo, ya de las relaciones eróticas de los amantes.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.

Y culmina el autor con estas dos líneas supremas —y con éstas que siguen culminamos nosotros este breve análisis—, las cuales han sido el objeto de numerosas aproximaciones al texto, que van desde la fecundidad violenta del amor, hasta la sutil dulzura con que el amante expresa su deseo febril, además de otras muchas posibles lecturas. Para nosotros no son más que el tránsito de la belleza efímera del amor erótico; en la jerga corriente de la cinematografía actual: cuadro a cuadro, los cuerpos vivos en movimiento, el éxtasis voluptuoso de los sentidos, aguzados éstos todos; un perfecto filme en un formato híbrido 4D, literario.

 

D. B.

 

A continuación reproduzco el poema íntegro para su mejor goce:

14

Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

Tú estás aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

Cuánto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.

Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.

__________

Tagged , , ,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

StyleCaster

Style News and Trends

The Libertine

A public blog that features a compilation of exceptional artists' works; serendipitously discovered by a secret admirer. The ongoing overtones of the production frequently include evocative imagery, passionate emotions, pure beauty and raw exprience (to name a few themes). Our content is composed of artistic expressions, fashion editorials, promising talents, diverse bodies, freedom for all, love forever and the eternal search for truth in the visceral .......................................................................................................................................................................................... (SUBMISSIONS TO satietypaper@gmail.com)

Big Fashion Book

Fashion, Beauty & Gourmet Magazine

Asahi Hunts

A topnotch WordPress.com site

PoemShape

A New England Poet writes Poetry, Haiku, Fables & Criticism

El Presente del Pasado 2.0

Una publicación del Observatorio de Historia | Se actualiza los lunes y los jueves

El juego de ella

Andrea y sus cosas

Notas de Política Internacional de Asia del Este

de Japón, alrededor de Japón y desde Japón

Ego eats Ego

Otro blog de cocina.

%d bloggers like this: