Sí era cómica: 50 sombras de Grey

«I don’t do romance. My tastes are very… singular.»
—Christian Grey

COMENZARÉ diciendo lo que no quiero que sea este comentario. He leído tantas opiniones sobre Fifty Shades of Grey (Sam Taylor-Johnson, 2015) —«qué decepción», «¡de hueva!», «me encantó», etcétera—, que lo que menos quiero es que éste sea un clavo más en el ataúd del «¿y?». Más bien, intentaré decir algo que sirva de guía para que tú que me lees puedas saber qué esperar de la película y qué no —SIN spoilers—, y tener una «visión de conjunto», más mesurada, pero sobre todo, que esclarezca las dudas que le punzan a uno en la cabeza cada que vez que alguien te pregunta: «y tú, ¿ya viste 50 sombras?».

En la naturaleza, de manera paradójica, algunas sombras esclarecen —no es el caso de las de Grey—. Aquí comparto las cincuenta sombras —siluetas o contornos—, que alcancé a ver sobre la marcha en Cincuenta sombras, esperando que sean más esclarecedoras. (No son tantas.)

1. Sí, es cómica y ¡qué bueno! Su mayor atractivo es el humor, aparentemente involuntario, pero en mi opinión, puesto ahí a propósito. (No es gratuito escuchar risas en la sala de cine.) Una comedia ligera, lejanamente relacionada con el estilo de la «comedia de costumbres», de William Congrève o de Oliver Goldsmith. (Por otro lado, nada que ver con «Mucho ruido y pocas nueces», de W. Shakespeare, también del género, pero que se lleva de calle a todas.) ¿No me cree? Vea el trailer y dígame si no se muere de la risa con las frasecitas domingueras que se lanzan los personajes. (No es sarcasmo. En serio.)

2. Predecible. Así, sin más. Siempre sabemos qué va a pasar. Como en «El Chavo del 8», pues.

3. Incongruente. Me refiero a la manera absurda que tienen los personajes de salir al paso en diversas situaciones: poco (o nada) convincente, dado su nulo sentido lógico y su pobre ilación.

4. Superficial. Nunca toca fondo. Aun los personajes protagónicos, Steele y Gray, son acartonados, caricaturescos,  sin verdaderas emociones, sin matices.

5. Cliché. (¿No es un cliché llamarla «cliché»? En fin.)

6. ¿Erótica? Si creemos que el más reciente comercial de Soy Totalmente Palacio, donde posa y baila, bellísima, la modelo italiana Elisa Sednaoui (recomiendo mucho ver el video) es erótico: entonces, sí. Pero por supuesto que no lo es; sin embargo, ambas manifestaciones publicitarias, productos para un mercado bien definido, tienen su encanto, tanto el comercial como la película.

7. Chick flick. (Otra obviedad. Ni modo.)

8. Divertida, hasta que no hay nada más que decir, y entonces nos lo dice todo de nuevo (no entiendo para qué)…

9. Quise decir: medianamente entretenida, pero sólo pensará esto quien tenga un particular gusto por el cliché, la pose, la farándula, el lugar común, la pasarela… y aun las telenovelas (ojo).

10. Francamente intolerable, vomitiva: adelanto que así les parecerá a las mentes más avezadas en las sutiles maravillas. Y que ellos no necesitan que se lo diga. Lo saben. Los que son sensibles ante lo «no aparente», más que ante lo evidente.

11. No es una película sobre Christian Grey, afortunadamente, pero tampoco sobre Anastasia Steele (también afortunadamente).

12. Es sobre Dakota Johnson (o sea, Anastasia Steele) y su excitante cuerpo desnudo: nalgas firmes (y ese «corazón», visto al revés, de su infantil trasero, a quien nadie en su sano juicio le diría que no, ¿o me equivoco?), senos enjutos y pezones erectos, piernas sueltas, sin ningún chiste, pero «sueltas» (quiero decir: dispuestas a hacerlo todo, if you know what I mean…), abdomen con movimiento propio (que parece gritar: «cógeme ya»), caderas purísimas…

13. ¿Ya dije senos? Ah, sí.

14. No aporta nada al erotismo. Ni al amor. Ni al romance. Un poco sí: a la fotografía. Corrijo: tampoco aporta nada a la fotografía, pero está como… bien realizada, como una copia de trabajo exitosa para un TVC/30”. (¿Ya mencioné «Soy Totalmente Palacio»?)

15. No convence, pero deleita (poquito) la vista.

16. Es un desfile de tomas repetidas (y repetitivas) hasta el cansancio: las caderas de Dakota (¿quién no quisiera estar ahí?), el torso de Jamie Dornan (conozco a varias a quienes el irlandés les parece atractivo), y otra vez, la mirada sensual, como de animal herido, de Steele: desde aquí, desde allá, again and again.

17. Contradictoria, tanto como podría serlo un tipo «no romántico», a-romántico, romántico «no romántico»… (hasta el absurdo…)

18. No sé por qué quise pensar —sí sé— en Felisberto Hernández (1902-1964), músico y escritor uruguayo. Aquí un fragmento de su cuento «Las hortensias» (1949):
“Después miró fijamente la muñeca y le pareció tener, como otras veces, la sensación de que ella se movía.” Esto… Esto NO es Cincuenta sombras. (Bueno fuera.)

19. Muñecas. Y muñecos. Marionetas. Esto es lo que sí es Cincuenta sombras. Personajes maniatados, cada uno al servicio de un cliché, del estereotipo.

20. Para una definición de «erotismo», léase a Georges Bataille. O si se prefiere la vena literaria, poética, léase, a manera de ejemplo, «Lolita», de Nabokov. Esto tampoco es 50 sombras. ¿Por qué? Por obvia.

21. Definitivamente, no es BDSM (si no sabes qué es BDSM, gugléalo donde no te puedan ver tus papás). El sadismo es un tema muy complejo. Y el público meta de esta película, al parecer, tiene problemas para aceptar (y entender, dada su poca apertura cultural y sus muchos prejuicios sobre el arte y, ¿por qué no?, la vida) escenas como las de Nymph(o)maniac, partes I y II (Lars von Trier, 2013), complejas, genuinas, poéticas… truly enlightening.

22. No es una apología del sadismo. Esa chica lista que tocó, en una conversación conmigo, el tema de la violencia contra la mujer, puede estar más tranquila. No es sádica ni violenta (hay más violencia en un capítulo de Breaking Bad); pero sutilmente señala al sadismo, como reprobándolo, y en esto se equivoca durísimo. ¿Puede creerse que una película cuyo tema supuestamente es éste —lo sádico—, intente darnos una lección moralizante? Es hilarante. No me imagino a Miguel Ángel disculpándose por mostrarnos el pene de su David, o poniéndole una «chambrita», por aquello de que no vayamos a creer que está bien visto andar por ahí desnudos en público. En cambio, 50 Shades parece que nos quiere decir: «pegarle a una mujer es malo, no lo vayan a hacer en casa, ¿eh?». Sí, así de tontos creen que son sus espectadores.

23. Diálogos huecos, prefabricados, producidos en serie, pulidos, aforísticos, sí, pero redundantes. A prueba de estúpidos.

24. Catchy phrases (más aforismos). A pop movie. Like a pop song, but in a movie format. With a pop song as a soundtrack.

25. Me recuerda al Bridget Jones’ Diary (2001), y, más específicamente, a Bridget (Renée Zellweger). Quisiera decir que cuando veo a Anastasia pienso en Allie Hamilton (Rachel McAdams) —The Notebook (2004)—, pero Steele no tiene vida propia, no digamos después de ver la película, sino incluso dentro de los límites propios del lenguaje cinematográfico.

26. Y no, aunque haya visos de Jane Austen (o de las hermanas Brönte), no alcanza su altura estética, artística, su riqueza verbal, moral y humana, porque los personajes de Austen, situados en un discurso formal aparentemente cotidiano pero, sobre todo, verosímil, se mueven en un universo aparte, tienen vida propia, son apropiados y susceptibles de que nos apropiemos de ellos, de sus temores, de sus fantasías.

27. Por último (y creo que esto es importante), Cincuenta sombras de Grey NO decepciona, porque si viste los avances, no esperas más que eso que viste, lo que significa que la película seguramente te dejará un buen sabor de boca. ESTE ES, EN MI OPINIÓN, UN GRAN PUNTO A SU FAVOR. ¿Te gustó alguno de los trailers? Ve la película, también te gustará.

28-50. Sírvase escoger alguno de los puntos anteriores, en cualquier orden, y releerlo sin más.

Y ya que trajimos a colación a Austen, cheque esta respuesta que le dio a un funcionario que le sugirió —después de publicar Emma con gran éxito—, que se dedicara a escribir algo diferente, más light, algo así como Cincuenta sombras de Grey:

«I could not sit seriously down to write a serious romance under any other motive than to save my life; and if it were indispensable for me to keep it up and never relax into laughing at myself or other people, I am sure I should be hung before I had finished the first chapter.»

Ahí nomás para que vea la diferencia.

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One thought on “Sí era cómica: 50 sombras de Grey

  1. Becca says:

    Para mi, no tenia que ser comica. El trailer no vendia eso, ni el libro tampoco… Demasiadas risas en el cine, para mi gusto.
    Le doy un 7

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